Senderowicz, fotógrafo y pintora
por Paula y Boleslaw Senderowicz

horarios
inauguración: viernes 21 > 20h
horario de visita: martes a domingos > 15 a 21h
cierre: marzo 2018

sala
Gigantogalería

Desfilar en un partido de fútbol, continuar las rayas de un vestido en una casilla de chapa o multiplicar un automóvil con reminiscencias de pintura futurista. Desde los años ’50, el polaco Boleslaw Senderowicz condujo su fotografía por caminos que deliberadamente vulneraban, sin quebrarla del todo, la naturalidad de las cosas.
Fotógrafo de Editorial Abril –aquella de Corsa y Siete Días, y también de la revista femenina Claudia–, Senderowicz encontró rápidamente su camino en una industria cultural en pleno crecimiento, donde, a la vez, la fotografía buscaba activamente su lugar entre las bellas artes. Para la Argentina fueron años de una intensa producción publicitaria y de moda. En este ámbito Bolek, como lo llamaba su familia, elevó sensiblemente los estándares de calidad profesional y técnica (sus dos laboratorios color fueron los primeros del país) a la vez que desnaturalizaba, con espíritu lúdico, la seriedad del documento fotográfico.
Ubicar modelos de alta costura en la calle o el puerto, o tras una cortina de diarios; multiplicar objetos o personas, solarizarlas, superponer negativos en imposibles escenas oníricas, fueron recursos tan novedosos como impensables. Senderowicz los sistematizó en su trabajo cotidiano, pero también en los experimentos pioneros de la Carpeta de los Diez, colectivo artístico que integrará en los ’50 junto a Annemarie Heinrich y otros destacados fotógrafos locales.
Prolíficamente activo hasta su muerte en 1994, su archivo de más de cien mil negativos se encuentra actualmente en proceso de puesta en valor, digitalización y difusión por su nieta, la pintora Paula Senderowicz.

Diego Guerra / Abril de 2017

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